miércoles, enero 12, 2011

Aventuras en el Botadero: El Honor de un Guerrero

Aventuras en el Botadero.
por E. Gon

Botadero. Ese lugar que en las aún existentes tiendas de discos, videoclubs o en la sección de películas de los supermercados (“Verduras, verduras: pase por su clave zeta a la caja 2”) se destina a las películas o cajas con series de TV que no se venden como “pan caliente”. Por lo general las veremos con ostentosas etiquetas de “oferta” o “2 por 1”. Son lo que los contadores públicos llaman eufemísticamente “saldos”. Incluso quienes venden películas y CDs piratas tienen su parte dedicada a las películas que no venden bien pero es ¿por qué no se promueven? ¿Error de mercadotecnia? ¿Dejaron de estar de moda? ¿No están puestas en los mejores lugares de los anaqueles? ¿Falta de publicidad? O, y hago la pregunta con temor, no se venden porque ¿son malas?

Aquí es cuando el pequeño crítico de cine que se aloja en la parte más profunda de nuestro cerebelo, esa masa que aun conservamos de nuestros antepasados prejurásicos, sale en busca de la verdad y la justicia con bolsa de palomitas recién salida del microondas en una mano y un refresco en la otra. Seamos honestos: no tenemos la autoridad moral ni académica para imponer opiniones a los espectadores y si la tuvieramos, no es el papel del crítico de cine (y de ninguna actividad cultural) someter a los espectadores a sus ideas y comentarios. La labor de los críticos es la de ser una suerte de tamiz para esa enorme oferta de cine que hay en las salas y en las tiendas (físicas o virtuales) que, sin embargo, carga con el defecto de la subjetividad por más maestrías en estética y sintaxis cinematográfica hayan cursado en Harvard, La Sorbona o el Tec de Tepetongo.

El propósito de estas colaboraciones para el blog de ROLLO DE PELÍCULA es rescatar de esa suerte de limbo que es el botadero, películas que a nuestro parecer merecen la oportunidad de ser vistas. Si ya vieron alguna película de nuestras propuestas y no les gustó, una disculpa. Si vuelven a ver una película que les gusto en base a nuestras propuestas o encuentran una película que no habían visto y les gusta, no nos lo agradezcan: mejor recomiéndenla a otros.

La película que les proponemos en ésta entrega, es de esas que les llaman de culto (que no para cultos): “El Honor de un Guerrero” (Wong Fei-hung o como se le conoció en EUA, Once upon a time in China, de 1991), dirigida y producida por Tsui Hark, retoma al pèrsonaje popular Wong Fei-hung, médico tradicional de profesión y heredero de técnicas antiguas de combate ligadas al kung fu, para contar una historia ubicada en los inicios del siglo XX en la China aún dominada por el caos posterior a la llamada Rebelión de los Boxers (1898 – 1901) y la presencia militar y comercial de los países industrializados de Europa y los EUA.

La primera parte de una trilogía protagonizada por Jet Li (Romeo debe morir, El Reino Prohibido, Los Indestructibles), Yuen Biao y Rosamund Kwan, la película narra las dificultades que tiene el médico Wong, en un poblado que es víctima de los abusos tanto de la delincuencia organizada como de las autoridades locales y las fuerzas militares extranjeras. La misión de Wong es la de establecer una milicia local para proteger a los pobladores, sin embargo, un encuentro violento con los criminales locales, provoca que tanto las autoridades como los representantes extranjeros le vean con abierta desconfianza y rechazo. En esas circunstancias, la situación empeora con la aparición de otro maestro de artes marciales, Yim (Shi-Kwan Yen) quien busca retar a Wong para convertirse en el maestro de artes marciales del lugar.




A pesar de que cinematográficamente tiene muchos defectos tanto el guión como la producción, la película es muy llamativa visualmente ya que las escenas de acción, sin dejar de ser fantasiosas, no pierden el sentido dramático de la narración: no es la pelea por sí misma sino el contexto y las razones por las que se dan como la escena de la masacre en la representación teatral o la pelea entre Wong y Yim en la bodega de harina. La coreografía de las peleas de la película se desenvuelve con una perfección fársica que nos hace gozar de la acción sin dejarnos la oportunidad de la sonrisa cómplice de saber que la mayoría de lo que ocurre es físicamente imposible.



La historia se sostiene gracias a todo lo que hay detrás del personaje de Wong Fei-hung, quien es visto en las tradicionales populares de China como lo que sería un Robin Hood pero con un serio compromiso de entender una sociedad que abandona las dinastías imperiales y su feudalismo para tratar de convertirse en una incipiente república.

La actuación de Jet Li no es para que lo contratemos para Hamlet pero hay que reconocerle que busca darle al personaje de Wong una profundidad que le acerque al personaje verdadero quien trató de conciliar sus tradiciones con el entendimiento de que China debe afrontar la modernidad de un mundo que puede avasallarla sin contemplaciones (aceptemos el hecho de que la gran mayoría de estos actores y actrices logran su popularidad por las escenas de acción en las que participan, que es la que le da dinero a la industria cinematográfica de Hong Kong). El Honor de un Guerrrero bien vale la pena para una tarde de sábado en la que no quieran salir de la casa y lo más gourmet que se les antoja es una pizza azteca y una cerveza bien fría.

El Honor de un Guerrrero (Hong Kong, 1991) Dirigida y producida por Tsui Hark, con guión de Yiu Ming Leung, Pik-yin Tang, Hark Tsui y Gai Chi Yuen con Jet Li, Yuen Biao y Rosamund Kwan. Disponible en DVD región 4. La versión reseñada tiene como extras avances de esta y otras películas, perfiles de los actores y del director y la versión en inglés de la película.


(Esta primera colaboración se la dedico a quienes iniciaron ROLLO DE PELÍCULA: Héctor “Mojarrita” Gómez, Eduardo “Chichas” Martínez, Pedro “Peter” Guzmán, Eduardo “Lucas” Lucatero, Silvia “La Productora” Márquez, Luis Alberto “Pónme un apodo y te parto tu madre” Bolaños y a Carmen “Amore mio”)


lunes, diciembre 20, 2010

Lo mejor del 2010

Eduardo Lucatero
lucatero@rollodepelicula.com

10. CARLOS (Olivier Assayas)

Jack Nicholson ha declarado en varias ocasiones que nunca va a hacer televisión, porque él es un actor de cine. No vamos a discutir aquí los méritos cinematográficos de películas como Anger Management o As good as it gets, pero es importante señalar que en últimos años, en muchas instancias la televisión ha resultado ser mucho más interesante, arriesgada y propositiva que el grueso de lo que se ve en las pantallas de cine. Justamente Carlos, producida originalmente para la televisión francesa pero estrenada comercialmente en salas, resultó ser una de las propuestas más interesantes del año. De cinco y media horas de duración (en algunos lugares se estrenó en una versión de dos y media), Carlos intenta descifrar al enigmático terrorista conocido como Carlos “El Chacal”, autor de varios atentados que paralizaron Europa desde 1975, hasta su arresto en Sudán en 1994. Mención especial merece el actor venezolano Edgar Ramírez, en una actuación realmente fuera de serie, que interpreta al complicado personaje durante los veinte años que transcurren en la cinta sin hacer dudar al espectador por un momento, que él no es el políglota terrorista. Además, Carlos es particularmente relevante en éstos días; las últimas escenas de la película ocurren en los campos de entrenamiento donde Osama bin Laden comenzó su preparación terrorista.



9. SOMOS LO QUE HAY (Jorge Michel Grau)

Las frecuentes discusiones sobre “el problema del cine mexicano” terminan habitualmente en dos teorías. La primera sostiene que el cine de Hollywood es un gigantesco monstruo insaciable y la única forma de vencerlo es competir directamente y hacer productos similares. La otra teoría dice que el cine de Hollywood es un gigantesco monstruo insaciable y la única forma de vencerlo es hacer películas completamente personales, que ganen premios en festivales europeos; no importa que no tengan público y que nadie se interese en verlas (es más, a veces hasta parece que lo importante es que nadie las vea). Lo curioso es que la mayoría de los realizadores de éxito se ubican al centro de ambas teorías; es el caso del estupendo debut de Jorge Michel Grau, Somos lo que hay. Tomando como base el melodrama familiar más tradicional, Grau agrega un elemento singular; el canibalismo (a mi parecer, por primera vez en el cine mexicano), y el resultado es una cinta increíblemente fresca y original. La historia sigue a una familia en apariencia bastante regular durante las horas que siguen a la muerte del patriarca. Lo que hace que ésta familia no sea ordinaria es que se trata de un clan de caníbales en el cual el padre es el principal proveedor, por lo que su deceso pone en peligro la supervivencia de toda la familia.



8. SOUND OF NOISE (Ola Simonsson y Johannes Stjärne Nilsson)

Una de las películas más divertidas del año, Sound of Noise es también una de las más originales; un grupo de artistas (o terroristas, según el punto de vista con que se les vea), hartos del mal gusto de la gente deciden embarcarse en un proyecto monumental que incorporará a la ciudad completa y la liberará de mala música. Esto incluye, desde luego, cometer varios actos ilegales, por lo que la policía intenta detenerlos.



7. SUBMARINO (Thomas Vinterberg)

En principio, Submarino puede sonar a una más de esas películas que intentan ser profundas acumulando tragedia tras tragedia sobre sus personajes, que estoicamente deben aceptar que la vida es una basura. Sin embargo, el talento de Vinterberg (Festen, Dear Wendy) hace que la película sea mucho más que un catálogo de miserias humanas y además de deprimente y devastadora, sea una interesante reflexión sobre el azar, además de explorar el origen y las causas de tales miserias. Dos hermanos intentan llevar una vida normal, a pesar de tener que ocuparse de su hermano de apenas unos meses de nacido y su madre alcohólica y medio zorra. La primera tragedia (la muerte del bebé, apenas a tres minutos de iniciada la película), marca profundamente a ambos hermanos, que una vez adultos, tienen una serie de problemas de adaptación; uno de ellos es drogadicto, el otro es excepcionalmente violento, ambos en problemas con la ley. Vinterberg nunca cae en la explotación, dándose además el lujo de experimentar con el tiempo (la historia de cada uno de los hermanos se narra en diferentes planos temporales).



7. THE KIDS ARE ALRIGHT (Lisa Cholodenko)

Otra familia convencional con una ligera variación; un par de hijos adolescentes, una casa en los suburbios, padres que tienen opiniones encontradas sobre el uso de las motocicletas o la universidad, pero que adoran a sus hijos. La diferencia aquí es que esta familia tiene dos madres, una pareja de lesbianas, interpretadas extraordinariamente por Annette Benning y Julianne Moore. La hija mayor, que está a punto de dejar la casa para entrar a la universidad, cumple dieciocho años, por lo que legalmente está autorizada a indagar la identidad del donador de semen utilizado para engendrarla. Su interés es menor, en realidad es su hermano menor quien está más interesado en conocer a su padre biológico. Sin que sus madres se enteren, localizan a Paul, quien resulta ser un tipo alivianado y adorable, más que dispuesto a integrarse a la vida familiar de los jóvenes, lo que no le cae muy bien a una de las madres. Pocas veces un tema de actualidad es tratado en cine de forma tan divertida; es una interesante reflexión sobre la relevancia de la familia tradicional, un llamado a la tolerancia y una divertida comedia. ¿Se puede pedir más?



5. LE QUATTRO VOLTE (Michelangelo Frammartino)

No es muy frecuentemente que se abandona la sala de un cine pensando: “Nunca he visto algo así”. Le quattro volte es uno de esos casos. Sin el uso de ningún narrador (y en realidad prácticamente sin usar palabras), Frammartino retrata cuatro ciclos vitales; un viejo pastor, una cabra, un árbol y una pila de carbón. La inspiración es la teoría de transmigración de almas de Pitágoras (un alma pasa de un hombre a un animal, luego a un vegetal y luego a un mineral antes de repetir el mismo ciclo), mostrando la vida diaria de cada uno de ellos hasta su muerte, incorporando delirantes detalles (como una extraña fiesta popular o un extraordinario plano secuencia protagonizado por un perro). No es una película fácil, pero una vez que se aceptan las reglas, la experiencia vale la pena.



4. BLUE VALENTINE (Derek Cianfrance)

Un sinnúmero de películas narran el encuentro entre un hombre y una mujer, las dificultades que enfrentan para estar juntos y terminan cuando la pareja decide finalmente casarse o estar juntos. Blue Valentine no es la excepción. Lo interesante es que la película nos cuenta también lo ocurre después, y de modo paralelo, describe con detalle casi científico la paulatina desintegración de la pareja, el aburrimiento, las peleas (sorprendentemente realistas) y la total degradación de los personajes. Desarrollada a lo largo de casi diez años con Michelle Williams y Ryan Gosling, que llevan crédito de coproductores, por momentos parece un documental sobre terapia de parejas. Estupenda.



3. CARANCHO (Pablo Trapero)

Reelaboración del cine noir, trasladado a una oscura y peligrosa Buenos Aires, donde según se nos informa, los accidentes de tráfico son inusualmente comunes. Ricardo Darín (¿no hay más actores en Argentina?) interpreta al zopilote del título, un abogado que se aparece en cuanto ocurre un accidente de tránsito, parte de un complejo sistema para hacer fraudes a las compañías de seguros. Conocer a una atractiva paramédico le inspira a cometer un último fraude para poder retirarse, pero como en toda película noir respetable, las cosas salen mal y las consecuencias son aterradoras. Los últimos diez minutos de la película son particularmente extraordinarios.



2. RABBIT HOLE (John Cameron Mitchell)

El autor de la insoportable Shortbus (inexplicablemente la película favorita de varias personas que conozco) continuó su trabajo con una delicada, sobria y poderosa reflexión sobre el duelo y la muerte. Supuestamente, Nicole Kidman vio la pieza teatral, compró los derechos, escogió a su compañero de reparto y seleccionó personalmente a Mitchell para realizar la película, todas elecciones resultando ser bastante inspiradas. Kidman y Aaron Ekhart son una pareja que acaba de perder a su pequeño hijo en un accidente. Ocho meses han pasado y ambos enfrentan la pérdida de modo diferente; él intenta recordar al pequeño todas las noches, quiere que su habitación se conserve intacta y activamente intenta asistir a grupos de terapia. La madre, en cambio, opina que para finalmente dejar el accidente atrás, hay que remover las cosas que les recuerden constantemente la pérdida. Evidentemente, no hay respuesta correcta a sus preguntas y su relación comienza a deteriorarse a partir de ello. Hubiera sido fácil caer en el melodrama fácil o en el drama azotado; la sorpresa es que Mitchell maneja todo con un naturalismo sorprendente, con mucho humor y la película termina con una fabulosa nota de esperanza.



1. MARWENCOL (Jeff Malmberg)

Un hombre es brutalmente golpeado afuera de un bar, quedando en coma. Cuando despierta, ha olvidado prácticamente toda su vida debido al severo daño cerebral. No recuerda a sus amigos ni a su familia, pero se muda a casa de su madre para recibir atenciones. Poco a poco comienza a reincorporarse a la vida, dándose cuenta de que tiene una enorme facilidad para las manualidades y comienza a construir en su jardín un mundo alternativo, el país de Marwencol, tomando fotos de las aventuras de los personajes que ahí viven. En un año en que el documental brilló, Marwencol fue quizás la sorpresa más agradable del año. Excepcional.



sábado, septiembre 18, 2010

Descubrimientos: Edgar Wright

Eduardo Lucatero
lucatero@rollodepelicula.com



Tradicionalmente la comedia se ha visto con cierto desprecio en el mundo del cine. Rara vez se programan comedias en festivales importantes, más raro aún es que reciban premios. Y sin embargo, ciertos directores han demostrado el mismo rigor, originalidad y coherencia en sus comedias que sus más galardonados colegas; ojalá algún día se les vea con el mismo respeto.

Uno de esos directores, que en poco tiempo ha logrado una interesantísima carrera es el británico Edgar Wright, quien nunca asistió a una escuela de cine y comenzó haciendo películas caseras a los ocho años. Al terminar la preparatoria, Wright realizó un largometraje amateur titulado A Fistful of Fingers (Un puñado de dedos), una película de muy bajo presupuesto que no encontró distribuidor, pero llamó la atención lo suficiente para que le ofrecieran trabajo en televisión, dirigiendo algunos sketches de una serie llamada Asylum, en la que varios cómicos interpretaban a los pacientes de un hospital psiquiátrico.

La serie no tuvo demasiado éxito, pero en 1999 dos de los protagonistas decidieron iniciar un nuevo proyecto, invitaron a Wright a realizarlo, lo que terminó en una exitosa serie, Spaced.

http://www.youtube.com/watch?v=7sqSQ5Vu8vM

Escrita por sus protagonistas, Simon Pegg y Jessica Stevenson, Spaced tenía una simple premisa; un aspirante a dibujante de comics y una joven con intenciones de convertirse en escritora se conocen buscando el departamento ideal, el cual encuentran pero se encuentra disponible sólo para una pareja, por lo que deben fingir que han estado juntos durante algunos años (a pesar de haberse conocido una semana antes). Si bien la serie se nota un poco pasada de moda, fue muy avanzada para su momento, utilizando para la pantalla chica arriesgado lenguaje cinematográfico, originales emplazamientos y técnicas de edición usadas en videoclip y comerciales (lo cual en la época era inconcebible). Sobre todo, Spaced permitió a Wright armar un equipo que lo ha acompañado en todas sus películas. Spaced duró dos temporadas y fue todo un éxito, por lo que eran elevadas las expectativas para su primer largometraje Shaun of the Dead.



Pegg interpreta a Shaun, un sujeto que trabaja en un supermercado en un pueblillo inglés donde no hay mucho qué hacer además de tomar cerveza en el mismo pub con la misma gente. Su novia, deseosa de hacer cosas diferentes, termina por terminar la relación, pero en ese momento, una epidemia invade el país y la población comienza a transformarse en zombie, lo que podría dar a Shaun la oportunidad de probarle a su amada que no es un inútil. Escrita por Wright y los actores de Spaced, Shaun of the Dead es una cinta de zombies, con claras referencias a clásicos del género, como Dawn of the Dead, pero dándole un toque personal, un estilo muy distinto al del cine de horror tradicional y a pesar de ser un sincero homenaje, la película tiene su mayor virtud en no tomarse nunca muy en serio, logrando con ello la nada fácil misión de ser al mismo tiempo divertida, aterradora e incluso bastante conmovedora en sus últimos minutos.



Shaun of the Dead fue un sonado éxito y permitió al equipo realizar con facilidad su siguiente película Hot Fuzz. Si A Fistful of Fingers fue un homenaje al spaghetti western y Shaun of the Dead rendía honores al cine de terror, en Hot Fuzz Wright y compañía rinden culto a las películas de acción con las que crecieron y que se convirtieron en referencias obligadas para un público masculino de cierta edad. Un policía londinense es estupendo detective, honesto y trabajador, lo cual comienza a acarrearle problemas con el resto de sus colegas un tanto flojos y corruptos, por lo que es transferido a un pequeño pueblo donde no ocurre ningún crimen… en apariencia. Una de las mejores comedias recientes.



Poco a poco, Wright ha ido adquiriendo un nutrido grupo de admiradores, dispuestos a trabajar con él en cualquier forma; Cate Blanchett aparece por unos segundos en Hot Fuzz, Quentin Tarantino y Robert Rodríguez lo invitaron a participar en la cinta Grindhouse y actualmente se encuentra escribiendo Tin Tin de Steven Spielberg, en la que también participarán Simon Pegg y Nick Frost, con quienes prepara también una nueva cinta.



Su cinta menos interesante, aunque probablemente esto se deba también a una cuestión generacional, es Scott Pilgrim vs. The World. En ésta ocasión, la película se basa en una novela gráfica, inspirada a su vez en el lenguaje de los videojuegos; Scott Pilgrim es un joven torpe, que no es muy bueno hablando con mujeres y sólo puede brillar mientras toca con su banda. Conoce a una joven, de la que se enamora de inmediato y parece inalcanzable, pero para estar con ella deberá “vencer” a cada uno de sus “diabólicos exes”. Así, cada ex romance de la joven, equivale a ir “pasando” a un siguiente nivel, en el que deberá superar distintas pruebas, cada nivel siendo más complicado que el anterior. Si bien la cinta tiene muchas cosas muy interesantes, sobre todo visualmente, aunque espectadores de cierta edad probablemente no la disfruten tanto. Es la única cinta en la que no participan sus actores habituales y es su primera película no rodada en Inglaterra, pero es tan reconocible como sus mejores trabajos.